Formación para Formadores I

Podríamos comenzar por el principio de la «formación para formadores»; sin embargo, queremos centrarnos en este primer post en los que ya están impartiendo formación pero de repente sienten cierta inseguridad, se cuestionan su método y no saben la razón por la que salió mal la anterior formación.

Tienes que tener en cuenta los siguientes puntos:

  1. La autocompasión y el victimismo no sirven para nada. Le estás enviando pensamientos negativos a tu cerebro y no van a ayudarte con las emociones que vas a sentir en ese momento, entonces, ¿qué puedes hacer?
    1. Para controlar esos pensamientos, respira hondo, concéntrate en esa acción y ponte una canción que te motive, por supuesto nada de música lastimera. También puedes ponerte a hacer algo que requiera que te concentres en ello para no pensar en nada más.
  2. Una vez que tienes el control, toca analizar que ocurrió en esa última formación.
    1. Necesitas papel y bolígrafo o puedes escribir en tu ordenador las respuestas a las siguientes preguntas:
      1. ¿Le dedicaste el tiempo necesario a la preparación del curso?
        1. Si es que sí, entonces todo perfecto.
        2. Si es que no, ¿por qué motivo? ¿Podías haber hecho algo al respecto? ¿El qué? ¿Cuándo? ¿Por qué no lo hiciste?
      2. ¿Las clases transcurrieron con normalidad?
        1. ¿Llegaste puntual?
        2. ¿Te presentaste y se presentó tu alumnado? Al presentarte no hace falta que les cuentes todo tu currículum, haz una breve exposición y es importante saber qué esperan del curso, conocer un poco quiénes son y qué hacen habitualmente, de esta manera conectarás mucho más con las personas que participen en tus clases.
        3. Una vez que terminaste cada sesión les consultaste ¿cuál era su impresión del curso, del ritmo, de lo que se estaba viendo? Una evaluación rápida te puede ayudar a encauzar las siguientes clases y si solo es un curso, seminario o taller de pocas horas, te servirá para mejorar el contenido y la manera de transmitirlo en ediciones posteriores. Se aprende de lo bueno, de lo regular y de lo malo, es cuestión de analizar los hechos para separar lo que realmente es necesario cambiar y lo que no.
        4. Ten la tranquilidad de que no eres un dios o una diosa, con esto queremos decir que si te consultan algo que no sabes o dudas tienes varias opciones a la hora de responder: 1ª. Sin miedo di que no sabes la respuesta pero puedes invitar al resto a que respondan a la persona que hizo la consulta. 2ª. Te la puedes anotar y decir que le contestarás en la próxima clase o le responderás vía email si es el último día. 3ª. Que el alumnado se la apunte como deberes para la siguiente clase y traigan la respuesta. Esta opción aunque la lances no te exime de buscar la respuesta para poder proporcionarla cuando proceda.
      3. ¿Has hecho participar al alumnado o ha sido tipo conferencia tu curso? Es mucho mejor y más ameno cuando pides que alguien de manera voluntaria ayude en alguna dinámica, también puedes hacerlo de manera aleatoria. Es bueno que trabajen por grupos y parejas en función de la temática.
      4. ¿Has utilizado distintos recursos para amenizar las clases? Actualmente tienes infinidad de maneras de mejorar tus clases, desde utilizar de manera más clásica una pizarra, una cámara para grabar al alumnado en alguna dinámica para después comentarla y hacer reflexionar, hasta vídeos, materiales de papelería, música, etc.
  3. Aprendemos mucho más cuando experimentamos que si solo escuchamos al docente.
  4. Eres una persona humana y no siempre gustamos a todas las personas. Tienes que ser profesional e intentar realizar tu trabajo de la mejor manera posible pero si de 10 personas que te van a evaluar tan solo hay una que no le ha gustado y no le ha aportado nada, no tienes que hundirte. Analiza lo que ha ocurrido pero queremos que sepas que no se acaba el mundo ni eres peor docente por ello. A lo mejor esa persona quería otro curso y en su empresa le ofrecieron el que tú impartes, puede ser que no esté centrada por motivos de trabajo o personales, puede que le hayan obligado a ir al curso y está enfadada con la decisión de su empresa…

Esperamos que estas primeras reflexiones te ayuden a dar la vuelta a la tortilla. Te animamos a seguir impartiendo formación si es lo que te apasiona.

¿Qué otros puntos añadirías?

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